lunes, 30 de noviembre de 2015

Saladares del Guadiana


Aunque la gente asocia los saladares de interior con las numerosas lagunas temporales manchegas, esta entrada viene a hablar de los saladares más occidentales, los que tienen como eje vertebrador el curso de un “renacido” Guadiana, por lo que casi también podríamos hablar de "Los Saladares Calatraveños". Esta entrada continúa las dedicadas a los valiosos ecosistemas que han quedado incomprensiblemente relegados, en la reciente y absurda ampliación del colindante Parque Nacional de las Tablas de Daimiel (PNTD).


               Ahora es el  turno de los saladares, un tipo de ecosistema bien desarrollado en la región manchega aunque, como casi todos los ecosistemas de las llanuras, acorralados por una agricultura siempre ávida de más terrenos. Hemos pasado en pocas décadas, de una relativa abundancia de áreas salobres, a su casi desaparición pues, a no ser que hayan logrado acogerse a alguna figura de protección, están quedando relegados a situaciones extremadamente marginales.

Ejemplar de gran tamaño de salicornia (pensé que era Arcthrocnemum)

               Me voy a referir a las escasas, pero buenas representaciones de estos ecosistemas en enclaves que aún sobreviven o que “sorprendentemente” están prosperando, a costa de las llanuras de inundación de los ríos en el entorno del  PNTD. Uno de ellos está en el Gigüela, a las mismas puertas del Parque. Los otros en la llanura de inundación del Guadiana, aguas abajo del PNTD, Charco Mojado cerca de la desembocadura del arroyo de Campomojado y el mayor, pero algo menos  halófilo, el de los Prados de Carrión de Calatrava, en la unión del Guadiana con el Valdecañas-Pellejero. 


Arriba arroyo de Campomojado y abajo el Pellejero, ambos tributando al Guadiana. Entre ellos perviven estos importantes saladares y otros menores

               En Castilla la Mancha hay varios tipos de saladares, los cercanos a la Cordillera Ibérica ganan las sales del subsuelo, de las aguas que han recorrido capas salobres de estratos del Keuper. En esas áreas son comunes las salinas, hoy en lamentable abandono frente a la sal, cada vez más contaminada, de origen costero.


Saladar en buen estado desmantelado hace  pocos meses

      En el fondo de la llanura manchega se encuentra el saladar más usual, el que recoge el drenaje de pequeñas cuencas cerradas (endorreicas), que por el aporte de aguas y su desecación sucesiva a lo largo del tiempo, van cargando de sales esas zonas deprimidas.

Las comunidades de Limonium (florido en primer término) rodean la salada de Campomojado

               Con el paso de los años, estoy viendo que existe un tercer tipo de saladares que están a medio camino entre un área ribereña y lagunas salobres temporales. Por desgracia, la desaparición de las corrientes superficiales de agua (antaño conocidas como “ríos”), ha hecho que áreas puntuales de este drenaje manchego, mantengan  un comportamiento más continental y árido, sin el periódico lavado de las sales que la circulación, más o menos continua de las aguas, suponía.


La Puccinellia festuciformis tiende a formar espesos  céspedes en los suelos húmedos del saladar

               Antiguos ecosistemas fluviales, (los pocos que se han librado del arado), ahora no saben a qué carta quedarse y funcionan “a resultas“ de los acontecimientos. Si llega una riada: crían  una vegetación tipo aluvial; si cede la riada: nitrófila natural; si casi nunca llega el agua: pastizal de secano; si llega el agua de forma recurrente, pero espaciada: vegetación salina. A esto hay que añadir las distintas transiciones entre ellas y la  acción del arado, entonces entran los grandes cardales y pastizales de la vegetación nitrófila ruderal.

Entre las gramíneas halo-nitrófilas destacan las espesas espigas de los Polypogon maritimum

              Los saladares son una de las comunidades de vegetación  más especializadas y exclusivas (pues solo pueden vivir allí quien tenga narices para hacerlo). Las plantas no solo tienen que bregar con suelos inestables y descarnados, también tienen que adaptarse a una insolación que incluso les llega rebotada del suelo. 


La sosa (Salsola soda) reúne muchos de los caracteres adaptativos de las plantas a la sal

          Por otro lado, tienen que hacer frente a las mortíferas sales del suelo, adecuando toda su fisiología, incluso engrosando sus tejidos para hacer una gestión hídrica “anti-salina” para poder conseguir el agua que quieren para sí quieren las sales del suelo.

A pesar de estar secos y sin su color rojo característico, se reconocen fácilmente los coralillos

               En el Campo de Calatrava, apenas hay saladares dignos de tal nombre, solamente la protegida Laguna de Pozuelo, a pesar de sus problemas de aguas cuasi residuales y estar medio engullida por la población, tiene una decente vegetación salina e incluso sus flamencos.


Últimas muestras de arroyos de corte semi-salino, desapareciendo en medio de la  llanura manchega. Rodalillos de Lythrum flexuosum

         No muy lejos de allí está el pequeño y estacional, (tan dependiente del arado como de las lluvias), saladar de  La Membrilleja con una vegetación casi más nitrófila que halófila. En el resto de la región, tras las importantes lluvias de estos años atrás, surgieron una serie de “crypto-saladares” entra Torralba y Almagro, allí donde mueren, en medio de la llanura manchega (cuenca arreica), varios ríos nacidos en  las serretas de Moral.

Aeluropus littoralis es la gramínea más repartida por los bordes de los saladares calatraveños

               Ante tan  escasas muestras de este tipo  de comunidades, las localidades de las que hablo cobran una gran importancia, máxime teniendo en  cuenta la  gran distancia al resto de las lagunas salinas del centro de La Mancha (área de Alcázar de San Juan) y lo que es verdaderamente lamentable es su desconocimiento, cuando no su maltrato. Más lamentable aún, es el reciente olvido, de tan buenos enclaves salinos, en la triste ampliación del PNTD.


Buenas áreas salinas a las mismas puertas del PNTD, en terrenos que deberían ser públicos (D.P.H.) y Parque Nacional

        Las tres mejores representaciones de vegetación halófila, (hay algunas más, pero menores),  se encuentran: la primera solo a escasos dos kilómetros del límite del parque, en la misma llanura de inundación  del Gigüela, y las otras dos, aguas abajo del PNTD; la salada de Charco Mojado, hace poco medio arada, a cuatro kilómetros, y la de los Praos de Carrión, a solo siete. Todas ellas, junto a las menores, en los cauces, en lo que es o debería ser, Dominio Público Hidráulico.

Un alcaraván en medio de una de las saladas de Campomojado

                La primera se encuentra cercana a la EDAR de Villarrubia de los Ojos, pegada a la Madre Chica del Gigüela. Incluso a día de hoy, el arado le recorta cada vez un poco más de terreno; la producción obtenida es absurda, pero es una forma de reclamar una propiedad puesta en duda, de forma recurrente, por el cauce del río. Se trata de un área de desbordamientos y de lagunillas interiores que a fuerza de pasadas de tractor, acaban desapareciendo.


               Aquí hay una buena  gama de casi todas las comunidades salobres unidas. A falta de las grandes plantas vivaces halófilas como Sarcocornia o Arcthrocnemum, están todas las demás; juncales y praderas halófilas; almarjales de Suaeda vera, praderas de Limonium, comunidades salinas anuales de salicornias; las moderadamente salinas de llantenes  y otras, como las pioneras de coralillo; praderas graminoides húmedas de Puccinellias y secas de Hordeum marinum; casi todas recogidas como hábitats de protección especial de la CE, por su escasez y alto valor científico.


          Entre las plantas menos comunes aquí podemos encontrar el coralillo Microcnemum coraloides; el llantén salino Plantago maritima, la hiel de la tierra salina Centaurium tenuifolium, C. tenuifolium y C. spicatum, Frankenia laevis y F. pulverulenta, Parapholis incurva, Blackstonia perfoliata, Spergularia media y otras especies interesantes.


Centaurium tenuiflorum en el saladar a las puertas del PNTD

                  La vegetación ya cercana a los cultivos ha llegado a estar constituida casi exclusivamente por enormes extensiones de Lythrum flexuosum. Sin duda existió la protegida Senecio auricula, planta que he llegado a encontrar en  el interior del Parque (seguro que nadie lo ha añadido a su flora), pero  debido a la propia dinámica fluvial, habrá sido expulsado por el carrizo.

Plantago  maritima, abundante en el saladar de Villarrubia de los Ojos

               Ya aguas abajo del PNTD encontramos en medio de la llanura de inundación las saladas de Campomojado que sólo excepcionalmente cogen agua, pero que poseen un magnífico muestrario de vegetación salina. A buen seguro que de no  haber sido ocupada (usurpada al río) y roturada la desembocadura del Campomojado, también estaría colonizada por buenas comunidades halófilas.


La salada de Charco Salado desarrollando espesos céspedes de Puccinellia

            En estas “saladas”, entre el espeso pastizal de Puccinellia, sobresalen rodalillos de juncales halófilos y una magnífica representación de pastizales anuales salinos, destacando los de la sosa Salsola soda con Suaeda splendens y Salicornia ramossisima. Aquí aparecen también las muy escasas Cressa cretica e Himmenolobus procumbens.

La escasa Cressa cretica posee uno de sus últimos refugios manchegos en la salada de Campomojado

           En sus bordes hay una pequeño rodal de almajo (Suaeda vera) y cerca, en lo más pastoreado, espesas formaciones de Gypsophilla tomentosa, Atryplex roseum y Suaeda spicata, entre las que es frecuente ver pastar a las ovejas, usualmente con las garcillas subidas a sus lomos.

Himenolobus procumbens, una de las plantas menos comunes pero que cuando aparece lo hace en  masa

               Hace poco este saladar  fue parcialmente roturado y, cortados y quemados sus tarajes que ya tenían consistencia arbórea. Al parecer, este paraje ha caído bajo una familia especializada en reivindicar (y "¿conseguir?"), la propiedad de algunas de las mejores llanuras de inundación manchegas. Esperemos que la defensa de lo público prevalezca sobre el “peloteo” a tan importante familia. Por desgracia, algunas de las fotos que aquí veis, no se  van a poder repetir en años.


Este paisaje ha quedado cortado por la mitad gracias al arado

             El tercer y último saladar al que me refiero, es el formado por el arroyo Valdecañas al unirse con el Pellejero y desembocar al Guadiana. También tiene algunos problemas con "supuestos propietarios" pero de forma más marginal, pues aún, el conjunto, tiene buenas  dimensiones.


Los Praos de Carrión. Entre la izquierda (buen estado) y la derecha (recién  arado), se muestran las blancas sales del  suelo

         Sus áreas verdaderamente salinas son escasas (Charco Raso y otros menores), siendo muy abundante la vegetación halonitrófila, es decir, moderadamente salina y de carácter nitrófilo, como se manifiesta en lo que quizás sean los mayores calaminares manchegos (matorrales de Salsola vermiculata, “calamino” en la Mancha o “sisallo” en Aragón). También hay buenos carrizales en esta área que antaño tuvo explotaciones artesanales de yeso.

A la izquierda puede verse la llanura de inundación del Guadiana, con algunos pequeños saladares marginales

                 Esta gran área inundable y salobre, formaba con el contiguo Guadiana, la defensa fluvial del gran castillo de Calatrava la Vieja que se encuentra en la península formada entre ambas. Su vegetación es muy interesante al mostrar todo tipo de transiciones, hacia lo salino, hacia la costra rocosa de caliche, hacia lo lacustre, hacia tomillares o hacia los cultivos. Por estas razones y por su gran dimensión espacial, se solicitó su inclusión en el Parque Nacional o como pre-Parque, como todas las llamadas “Tablas de Calatrava”.

Almarjal, hoy desaparecido, en medio del gran calaminar de los Prados de Carrión de Calatrava

        Al menos posee dos áreas claramente salobres, en ambas con almarjales de Suaeda vera y grandes masas de acelguillas (género Limonium); una cercana a la ermita y castillo; y la otra en la orilla opuesta ya cercana a la desembocadura que además posee uno de los mejores tarayales de la región. 



          En otras partes, allí donde aparecen manchas blancas en el suelo, aparece el micropastizal de Frankenia pulverulenta y bordeándolo juncales o herbazales salinos de Aeluropus littoralis o de Puccinellia festuciforme. A pesar de los canales de drenaje, en épocas de aguas han permanecido buenas lagunas en años sucesivos.


               Los Praos poseen un muestrario muy completo de toda la vegetación halonitrófila, desde cardales a praderas de gramíneas de gran talla, con especies poco comunes en la región como Centaurium spicatum, C. tenuifolium, Haplophyllum linifolium, Blakstonia perfoliata, Lythrum flexuosum, L. tribracteatumPistorinia hispanicaLimonium varios,  etcétera.

La soda (Salsola soda), una buena planta barrillera

               Las formaciones halonitrófilas son muy diversas, tanto que probablemente sea el mejor catálogo de este tipo de comunidades en  toda la Mancha, por lo que sería demasiado prolijo entrar en un catálogo exhaustivo de especies. Algunas de sus formaciones más abundantes son los cardales.


Llamativa imagen de Sonchus crassifolius y Cirsium monspessolanum

           En ellos existe una gama de especies pocas veces vista, a parte de tobas, carlinas y cardillos,  hay varios tipos de Cirsium (monspessolanum, pyrenaicum y vulgare), destacan las blancas  masas de Sonchus crassifolius y cerca de los canales, el Sonchus marinum.


Más claros, rodales de Limonium en medio de un ralo carrizal en los Prados de Carrión

Hay formaciones de escasa talla dominadas de forma masiva por Asteriscus aquaticus, hay praderas de gramíneas varias, como las de  Polypogon maritimus; los lastonares de Elymus varios, fenalares de Brachypodium phoenicoides, así como praderas de Hordeum marinum. Otras formaciones abundantes son las de la alta y viscosa herbácea Gypsophilla tomentosa.


Atardecer en los Praos de Carrión que probablemente sea el mayor calaminar del centro de la península

               Este lugar merece por sí solo una entrada entera e incluso un libro, en el que entrarían desde su rica arqueología (motilla de Malvecinos), su arquitectura (castillo de Calatrava de Calatrava, ermita de la Encarnación; hornos de yesos, etcétera); su especial geología, con áreas de yesos, sales, calizas e incluso cuarcitas. Cuenta además, con un hervidero hidrotermal recientemente rehabilitado por el ayuntamiento de Carrión de Calatrava.


Profusión de cardales tras las riadas. Al fondo una  de las "motillas" del Bronce Manchego

        Este lugar, con su gran castillo y su ermita,  sería un punto magnífico como “segunda entrada principal” al Parque Nacional de las Tablas del Guadiana, una vez rellenadas y restauradas las grandes zanjas del drenaje del Guadiana y del Pellejero.

En tonos rosados Suaeda splendens, verdes Puccinellia festuciformis y en primer término Hordeum marinum

          Este tipo de comunidades vegetales están estrictamente protegidas legalmente como hábitats de interés comunitario: 1310 - Comunidades halófilas anuales: micro-céspedes de Frankenia pulverulenta; comunidad de Microcnemum coralloides y comunidades de salicornias; 1410 - Pastizales salinos continentales mediterráneos: juncales salinos y praderas graminoides salinas; 1420 - Matorrales halófilos vivaces: almarjales.  1510 - Estepas salinas mediterráneas: Comunidades de Limonium (de Interés Prioritario). 82DO - Bosquetes de Tamarix canariensis y 1430 - Matorrales halonitrófilos.

Entre un suelo lleno de sales destaca el color verde de las salicornias

        Por otra parte figuran en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas en Castilla la Mancha como “en peligro”, Lepidium cardamines, muy escaso en esta área; y, como ”de interés especial” Cladium mariscusLimonium carpetanicumLimonium costae y Microcnemum coralloides.


El coralillo con su color que le da nombre

          Desde aquí no me  queda sino felicitar a la Asociación Tablas de Calatrava, por su labor divulgativa de los valores de Los Prados y alrededores. Labor incluso restauradora de antiguos oficios, como los yeseros; también implicados en actos teatralizados en el interior del Castillo de Calatrava la Vieja. Ellos están poniendo en valor esta parte tan singular e importante del municipio de Carrión de Calatrava y de todo Ciudad Real.

Calatrava la Vieja rodeada por la llanura de inundación del Guadiana y del Pellejero

Más información:
- Salvemos las Tablas Ya
 http://cartadenuncialastablas.blogspot.com.es/
- ecocarrion.wordpress.com
- http://tablasdedaimiel.com/
- vicencon.wordpress.com
- http://losojuelos.blogspot.com.es/

4 comentarios:

  1. Muy buenos tus reportajes e interesantes. Saludos.

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  2. Interesantísimo artículo, gracias.

    En relación con la ampliación del Parque Nacional, vi que una de las partes nuevas que se incluyeron fue una zona con presencia de quejigar (Quercus faginea) y su vegetación asociada. Sin embargo no he conseguido ningún detalle acerca de su composición florística actual, que supongo muy alejada del estado original, ahora inimaginable debido a los siglos de desmonte, pasto y cultivos. Sin embargo, me parecen unas formaciones muy interesantes que en el pasado debieron darle a La Mancha, con su presencia caducifolia, un aspecto hoy impensable. Sobre todo porque pienso que debieron estar muchísimo más extendidos que lo que hoy podamos pensar, ya que aún hoy quedan algunos quejigos, poquísimos, en zonas donde nadie los imaginaría en los términos municipales de Alcázar de San Juan y de Herencia.

    ¿Tiene algún dato sobre estas formaciones en Las Tablas y zonas aledañas?

    Un saludo

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    Respuestas
    1. Sí los conozco y sobre los encinares y quejigos que quedan por allí, voy a hacer otra entrada en poco tiempo. Los quejigos son muy pocos pero grandes, lo que sí abundan son los mestos en la dehesa que ya no está en el parque, (algunos en fotos en la entrada "Los Mestos". Entran en el PNTD por los pelos y con su capacidad de regeneración muy limitada porque viene a ser una raya en medio de los cultivos.
      Me parece muy interesante lo de los quejigos manchegos, casi inimaginable, pero por el sureste de Madrid conozco casos espectaculares en sitios también impensables.
      Un saludo y hasta pronto.

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    2. Muchísimas gracias por la respuesta y por la referencia a los mestos. Supongo que si son tan pocos los quejidos que quedan será por estar enclavados en zonas de cultivo. Ahora que están dentro del Parque Nacional, supongo que empezará a ser posible ver regeneración natural, con la ventaja añadida que tiene su crecimiento más rápido que la encina.
      Sobre la presencia de quejidos en La Mancha, hay una referencia en el libro “Guía de Árboles Singulares del término municipal de Alcázar de San Juan” de 2007. Da la referencia geográfica de un ejemplar en la zona entre Alcázar y Manzanares, una zona totalmente llana y alejada de ríos. Hice una foto a la ficha del árbol que aparece en el libro, intentaré enviársela por mensaje privado. La otra referencia a los quejidos aparece en el mapa de vegetación de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, con la referencia "9230 Robledales de Quercus faginea" en este enlace: http://www.chguadiana.es/corps/chguadiana/data/resources/file/PEAG/4_15_P8_HABITAT_DIRECTIVA.pdf Me llaman la atención los núcleos con presencia de quejido que hay al oeste de Villarrubia de los Ojos (estos deben de ser los de Las Tablas), los que hay dentro del triángulo Puerto Lápice-Arenas de San Juan-Villarta de San Juan, y un pequeño núcleo entre Villarta de San Juan y Llanos del Caudillo. La presencia de estos núcleos tan separados podría sugerir una presencia continua en el pasado. Pero eso sí, me falta ir a comprobarlos in situ para ver su estado.

      En el libro de los árboles singulares de Alcázar también viene una interesantísima referencia a la presencia de fresno (Fraxinus angustifolia) cerca de La Alameda de Cervera.

      Intentaré enviarle las fotos del libro. Espero que las referencias sobre quejigos le puedan ser útiles para su nuevo artículo, que me encantará leer como todos los que he visto hasta ahora.

      Un saludo y hasta pronto (y feliz Navidad)

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